¡Hola de nuevo! Ya moviéndome en Tailandia y tras haberme despedido de la bonita Camboya 👋, os seguiré contando mi viaje en este primer país de destino😜
PHNOM PENH
Tras dejar Battambang, me dirigí a la capital camboyana, Phnom Penh. Pese a mi reticencia hacia las caóticas ciudades asiáticas, los alemanes que conocí en Battambang me recomendaron encarecidamente venir aquí, no por la ciudad en sí, sino más bien por conocer de cerca el trágico y reciente pasado de este entrañable pueblo. Así pues puse rumbo a Phnom Penh en un autobús nocturno que contraté en el Hostel de Battambang por 14$ y que tardó 6 horas aprox en llegar a la capital. Seguramente hubiera nocturnos más baratos, pero esta vez decidí no jugármela y como quería descansar bien, lo contraté vía hostel que suelen transmitir cierta seguridad y ser más cómodos y nuevos que los autobuses locales. Efectivamente ¡El night bus era muy cómodo! Había algunas camas que la gente compartí, pues de hecho eran para dos personas, pero en mi caso tuve la suerte de viajar como una señorona y tener todo el espacio para mí 😎
Llegué a la capital súper pronto y como la aplicación Passap (con la que se contratan tuktuk modo Uber indicando tu ubicación y sabiendo el precio de antemano) no disponía de conductores en ese momento, tuve que coger un tuktuk a 3 puñeteros dólares (el doble del precio de Passap). Pero bueno, eran las 5 a.m, aún de noche, y antes que ir andando sola por la ciudad (de la cual ya había oído rumores de que no es tan segura como otras zonas de Camboya) pues tomé el tuktuk.
Sólo pasé un día en Phnom Penh y como era tan pronto que apenas había gente por lo calle (ningún turista, sólo locales de cara soñolienta que se disponían a abrir sus negocios), lo primero que hice fue elegir hostal, coger el ticket de bus en Capitolio Bus Stop (me lo recomendó el conductor de tuktuk como sitio más barato para tickets de bus que en hostels) para marchar al día siguiente a Kampot (me costó 5$ aunque tardó la vida en llegar, 5-6 horas ya que hizo varias paradas en las que se subía gente, todos locales y yo, aún blanquita europea) y desayunar al lado de donde compré el ticket del bus, arriesgándome con el té que te daban gratuito con el desayuno. Ahí tuve que ayudarme del traductor porque no hablaban casi nada de inglés y para preguntar si habían hervido bien el agua…¡Tela! El té estaba muy rico, no sé de qué era, pero no hubo estampida al baño a continuación ni nada, razón por la que repetí desayuno aquí al día siguiente 😋 ¡Ah, por cierto! Tened en cuenta que cuando se pide café con leche, ellos lo suelen poner con leche condensada, ¡no leche normal!
Una vez que la ciudad ya hubo despertado y yo tenía mi buche llenito cogí un tuktuk con Passap por menos de 1 dólar hasta el museo del Genocidio. La entrada con audioguía costó 8$ y pese a ir predispuesta a ver imágenes y oír historias duras… goosebumps! Pensar que lo que fue un instituto de enseñanza lleno de jóvenes adolescentes que experimentan sensaciones y vivencias de su futura vida adulta dio paso a ser una cárcel terrorífica donde se perpetraron barbaridades sin nombre…de verdad que me hizo sentir abrumada, angustiada y enfadada ante tales crímenes e injusticias… Muy muy muy triste en pocas palabras 😞 Es increíble e indignante además lo poco que se sabe sobre esto…Para quien como yo, no sepa más que de oídas a qué me estoy refiriendo, os lo comentaré por encima.
El genocidio del que el pueblo camboyano fue víctima y que supuso la pérdida de una cuarta parte de su población (imaginaos a vuestros amigos, familiares, conocidos y pensad que 1 de cada 4 de ellos muriera…) fue liderado por los Jemeres Rojos, un partido comunista que se hizo con el poder en 1975. Las causas de su empoderamiento y del apoyo popular inicial que tuvo son varias, principalmente la guerra silenciosa por la que Camboya fue bombardeada de forma incesante por parte de EEUU durante su guerra en la vecina Vietnam. Camboya no formaba parte de esta guerra, pero aun así las bombas americanas no cesaban y el gobierno camboyano poco o nada hacía. En esta situación de muerte, ira ante injusticias, hambre (pues las bombas destrozaban los cultivos) aparecieron los Jemeres Rojos abogando por derrocar al gobierno, hacer que los ataques norteamericanos cesaran y por una vuelta a la Camboya tradicional y rural – su «Kampuchea»-, alejada del capitalismo e intelectualismo que, según ellos, habían provocado todo el mal.
Viéndolo así es fácil entender cómo el pueblo al principio los recibió con los brazos abiertos (hay fotos que muestran cómo su entrada en ciudades como Phnom Penh fue celebrada) inscribiéndose en las filas innumerables personas, principalmente jóvenes de origen rural. Sin embargo, pronto la gente se empezó a dar cuenta que no iba a ser como ellos pensaban. Las ciudades fueron evacuadas en principio durante 3 días con la excusa de un inminente ataque norteamericano, pero esas personas no pudieron regresar a sus hogares a los 3 días; muchos de ellos ya nunca más regresaron.
Las personas que habían trabajado en el sistema de gobierno anterior fueron perseguidas, los opositores a la nueva Kampuchea también, pero no sólo ellos… Aquellas personas con ciertos conocimientos académicos, afán de cultura, letradas en resumidas cuentas, eran mal vistas por el régimen y muchos médicos, abogados, funcionarios, profesores, etc. fueron encarcelados, torturados y finalmente sentenciados a muerte. Pero lo más terrorífico es que no sólo se aplicaba la sentencia a ellos, sino también a sus familias, siendo muy ilustrativo un dicho de los Jemeres Rojos por el que decían algo así como que había que cortar la mala hierba de raíz… Y así acabaron las raíces de un árbol de los campos de exterminio, llenas de sangre inocente de niños pequeños 😖 El país retrocedió en el tiempo, se destruyó todo tipo de maquinaria relativamente innovadora, se llevó a las personas a zonas rurales a trabajar en penosas condiciones durante 12-14 horas para conseguir unos objetivos gubernamentales imposibles…
Tras entender lo ocurrido hace apenas 40 años, resulta aún más reconfortante las sonrisas que te ofrece su gente. Mucho nos enseñan con ello, y es que pese a tener tan poco, valoran lo que tienen y quienes les rodean. Aun con todo, espero de verdad que mejore la situación de este pueblo, oprimido por un gobierno absolutamente corrupto y en el que, por desgracia, aún hay algún jemer rojo infiltrado…
Tras haber visto el museo del Genocidio y los Campos de Exterminio (10$ de tuktuk desde museo a los campos y de los campos a mi hostel y 6$ de entrada con audioguía), decidí darme un tarde de absoluto relax en el Hostel ¡Yo, mí, me, conmigo!
KAMPOT
Al día siguiente, tocaba viaje a Kampot y tras 5 largas horas por una carretera con más baches que cemento, llegué a esta pequeña y tranquila población atravesada por un río. Es pequeñita, y en sí misma tiene poco que ver, pero lo bonito son los alrededores. Nada más llegar al hostel conocí a Roger, un chico chileno con quien acabé yendo por la tarde a ver los campos de pimienta en moto (Kampot es conocida por ella, habiendo muchos tipos, ¡muy ricos!) ¡Esa tarde fue genial! Ya no tanto por los campos de pimienta, sino por el camino hasta allí, donde pudimos conocer la Camboya rural con algunos paisajes que nos dejaron sin aliento.
También decidimos apuntarnos a un tour del hostel en el que, por pura casualidad ¡éramos casi todos de habla española! Subimos a una montaña de allí en la que había construcciones olvidadas (casinos, iglesias de su etapa colonial francesa…) que a mí personalmente no me gustaron mucho, pero las vistas desde arriba eran bonitas 😄 Por la tarde tocaba montar en un bote para ver el atardecer y luciérnagas en el río. Estuvo muy bonito, lo mejor del día para mí, siendo muy divertido cuando el bote pasaba por debajo de algunos puentes, pues pasaban tan justos que aquellos que estábamos arriba debíamos tumbarnos para no acabar como Sleepy Hollow 😅
KEP
En mi último día en Kampot decidí ir a la vecina ciudad de Kep en bus (6$ ida y vuelta), donde es tradicional su mercado del cangrejo. Aquí pude probar estos ricos crustáceos (medio kilo por 6$) tras haberlos elegido yo misma aún vivitos y coleando. Se los entregas después para que los cuezan, et voilà: comida preparada! 😋 A Kep me vine sola, dejando a Roger y su resaca en Kampot, pero fue super divertido pues me sentí como una estrella de cine a la que no paran de mirar sus fervientes admiradores jajajjaja ¡Era el mono de feria en la playa de Kep! Por la mañana, era la única turista así que la gente que allí iba a pasar el día en familia quería hacerse fotos conmigo…Me hizo tanta gracia la primera vez que incluso me hice yo un selfie con mi primera «admiradora». Por la noche me fui con Roger a dar una vuelta por el mercado nocturno, muy pequeñito creo si lo comparo con lo que veré en Bangkok u otras ciudades.
KOH RONG SAMLOEM
Nuestro próximo destino era la isla de Koh Rong Samloem. Elegí esta isla en vez de Koh Rong por ser más tranquila, de apariencia más paradisíaca y con un microclima que hace que el tiempo suela ser mejor que en la isla vecina de casi mismo nombre. Quizá en Koh Rong hay más fiesta y más actividades que hacer pero…era calma lo que buscaba y la verdad es que los días que pasé en Koh Rong Samloem fueron fantásticos. El hostel era una maravilla (pese a no tener agua caliente) limpio, bonito, comer frente al mar, cerveza más barata que en otros sitios de la isla… Allí conocimos nada más llegar a Jasper (Dinamarca), Jeisy (Australia) y Marion (Francia), con quienes pasamos muy buenos momentos. Me encantaron las noches internacionales a la que se incorporaron un chico inglés y una irlandesa, algunos suizos, un noruego…¡Aún me alucina la facilidad con la que se conoce gente yendo solo! 😍🤗
En esta preciosa isla fuimos a ver el plancton (8$) por la noche, lo cual me encantó y me hizo sentir ¡MAGIA! Microorganismos luminiscentes que se activaban con mis movimientos debajo de mí y cuando alzaba la cabeza, las luces de las estrellas…¡Una pasada! En la isla probé el Amok rojo (hay otro de color verde), plato tradicional camboyano que consta de arroz, leche de coco, algo que parece curry/picante y al que se añade marisco, ternera o cerdo. Yo probé el de marisco…mmmmm ¡Delicioso! También pude comer buen pescadito rico y fresco…¡Me puse las botas después de tanto arroz y pasta!
SIHANOUKVILLE
Lo único negativo de la isla fue el salir de allí, y es que, al ser temporada baja, los autobuses que parten desde Sihanoukville (ciudad con la que conecta el ferry que va a Koh Rong) son pocos y muchos de ellos a primera hora de la mañana. Esto supuso (tras haber comprado y después tenido que cancelar los billetes , con las consiguientes disputas con los que me los vendieron) que tenía que pasar una noche en Sihanoukville: ciudad fea, sucia, y apestosa donde no quería ir de ninguna manera pero a la que tenía que ir si quería coger el autobús hacia Tailandia. Así que me tocó dormir en esta ciudad que los chinos han destruido y destinado al juego y prostitución…¡Una auténtica pena si la comparas con la ciudad que era hace unos años!😯 No vi más que la ciudad, quizá los alrededores y las playas son bonitas…pero a mí se me quitaron las ganas…Encima la noche me salió cara, 11$ la noche por una cama en hostel Onederz, misma cadena de hostels del de Koh Rong Samloem que tiene fama de estar limpio. Algo caro, pero el resto de hostels disponibles tampoco estaban baratos y en esta Hostel sabía con cierta certeza que iba a estar limpio, algo hiper necesario si ves la inmundicia de la ciudad en la que se inserta 🤢🤢🤢
Consejo para quienes vayan a Koh Rong o Koh Rong Samloem: no contáis con horarios fiables en cuanto al ferry. Así que si tenéis que coger algún vuelo o autobús en Sihanoukville, ir con horas de margen porque se sabe la hora a la que el ferry parte, ¡pero nunca la de llegada! A nosotros de hecho se nos estropeó el ferry y nos tuvimos que apear en otro puerto y de ahí coger un autobús…
Hasta aquí llegó mi estancia en Camboya amig@s y familia. Me ha gustado mucho, MUCHOO pese a que haya cosas que me gustaría intentar mejorar… Por su gente más que nada: personas risueñas, humildes, que aún hoy no hablan del que fue su duro pasado… Ojalá tuvieran voz y su voto fuera real (las elecciones son una pantomima), ojalá no pierdan algunos de los valores, gestos y costumbres que tanto me han fascinado, ojalá siga ayudando a personas como yo a valorar lo que tienen, a apreciar la belleza, a buscar lo positivo en las pequeñas cosas, a aprender y crecer como personas… Ojalá que mejore, pero que nunca pierda su esencia 😍 orkurn chran (arkún charán o algo así) Cambodia!
PD: las fotos las incorporaré cuando cuente con mejor internet, quizá ya a la vuelta en España pues aquí el internet es shit! Besitos!!!